
Ya me los imagino hablando: “¿Pero ven acá, y es bautizándose que está el manganzón este?”. Si, así mismo es, no es lavándome la cabeza que 'toy. Tengo 27 años y ahora es que vengo a bautizarme.
Si no recuerdan, en el
ultimo post que escribí antes de irme a Santo Domingo, les conté que durante mi visita a la isla iba hacer algo que no le agradaba mucho a mi familia. Esta historia tiene un viejo origen y es muy larga, por lo cual les contaré una parte ahora y el resto será para otro día.
Obviamente, podemos destacar entre algunas de las razones por la que nosotros, los simples mortales, decidimos bautizarnos “cristianamente” se encuentran: La eterna búsqueda del perdón de Dios, una dosis grande de paz física, otra de paz espiritual y porsupuesto siempre hay aquellos que piden la ñapita - un sueño con los posible números de la lotto. En mi caso, yo buscaba añadir algo más.
Finalmente, decidí bautizarme y dejar atrás muchos recuerdos familiares no muy placenteros. Lo más seguro es que uds. se están preguntando: “¿y qué diantre causaría algún descontento en mi familia para que no me apoyaran en mi decisión?”… bueno, nuestra experiencia con nuestro abuelo materno fue medio turbulenta por su particular manera de interpretar y seguir la palabra de Dios tan drásticamente. Esa diferencia entre mis padres y mi abuelo causó muchos problemas. Mi abuelo, Don Ofelio, en ningún momento estuvo de acuerdo con el matrimonio de mis padres porque mi padre estaba divorciado y tenía dos niñas de ese previo matrimonio.
Según Don Ofelio, nosotros, sus propios nietos, “éramos producto de una relación pecaminosa” y por ende no nos podía aceptar del todo. Por mas que mi padre trató y buscó, Don Ofelio nunca lo aceptó como miembro de la familia. Para Don Ofelio un matrimonio por la ley no significaba nada, “no era una unión bendecida por Dios”.
La poca aceptación de mi abuelo hacia mis padres, hermanos y a mi, erróneamente, me dio una excusa para hacerlo blanco de toda mi frustración y rabia por la muerte de mi padre a destiempo. De acuerdo a Don Ofelio, Dios y la iglesia católica no podían aceptar el matrimonio de dos personas que se amaban sólo porque ellos decidieron una manera diferente de celebrar su unión. Ese razonamiento hizo que yo también le tomara poca tolerancia a la iglesia.
Verán, el bautismo siempre estuvo en los planes de mis padres, pero ellos tenían el inconveniente de que mis supuestos padrinos vivían en California, y como mi padre quería hacer algo especial siempre lo postergaba para luego… tal vez demasiado.
Antes de morir, él le hizo prometer a mi abuela que ella se encargaría en bautizarme y a mis otros dos hermanos. Meses mas tarde, ella cumplió su palabra y exitosamente logró bautizar a Eric y Kirsy. Lo mismo hizo con mi hermano Carlos, quien nació meses después. Conmigo no se pudo, yo tenía otros planes.
Recuerdo que el domingo que nos tocaba ir a la iglesia para bautizarnos fingí estar enfermo del estomago y me la pasé la encerrado en el baño esperando a que se fueran y me dejaran solo en la casa. En ese momento yo pensaba que ir a la iglesia me haría semejante a mi abuelo, algo que yo no quería ni loco. A pesar de sólo tener cinco años, yo me había dispuesto a mantener lejos cualquier semejanza mas allá de la familiar con mi abuelo, y de esa manera seguí pensando hasta hace poco.
Sucede que el tiempo es muy buena medicina y ayuda a curar heridas y viejos caprichos. Por lo que he ido aprendiendo que para poder seguir creciendo y superar ciertas cosas, yo tenía que cerrar ese capitulo, después de haberlo iniciado hace más de 21 años. Tras numerosas conversaciones, lecturas y momentos de meditación decidí bautizarme. No hice para complacer a mi abuela o el último deseo de mi padre, sino a mi mismo.
Todos necesitamos ayuda mas allá de la que nos pueden brindar nuestras familias o amistades, también necesitamos algo mas profundo y grande en que creer y confiar. Siempre he creído en Dios y he confiado en él, pero yo sabía que para crecer más como persona necesitaba que su presencia fuera activa conmigo. Y por experiencia, he aprendido que mientras más fe se tiene y más cerca uno está de él mas bonito se vive.
Ojo: Con este post no estoy diciendo que ahora soy un santo, no, de lo contrario, aun sigo siendo igual de travieso, necio, complicado, relambío, curioso y un par de cosas más… lo único diferente es que ahora tengo el God’s Seal of Approval. (:)








En las fotos salen mis padrinos Tía Niña, Tío E'pedi, mi prima Eliana y en el fondo de dos fotos sale la mamá de Melissa , Doña Ludy. No tengo conmigo el nombre del Sacerdote ni el de la Monja, pero si puedo decirles que esa monja fue un coro - más alegre y movida que un trompo.
Disculpen la poca frecuencia con la que he estado escribiendo. Últimamente mi atención ha estado dirigida hacia otros asuntos personales que merecían mi total dedicación . Para complicar las cosas, esta es la quinta vez que reescribo este post. He tenido que dividir la historia en dos partes por larga y compleja. Luego haré otro post con el resto que dejé fuera.